Un comercial tocado y cantado por Oscar Avilés, maestro de la guitarra.
Cuando
escuché el comercial se me quedó pegada la melodía
y la letra, creo que para siempre. En la historia
de nuestra publicidad, a veces mediocre y otras
copiada, hay cosas que destacan notablemente de
cuando en vez. una de ellas es este comercial.
El buen maestro Oscar avilés le pueso la guitarra y
su voz, junto a la de su esposa. Fué grabado en los
estudios de Elías Ponce.
Disfrútenlo como yo, hace una punta de años atrás.
Strippers gratis!

Susana
estrenaba trabajo y le encargaron su primera labor:
debía contactar a una persona en almacén, un área
distante de donde se encontraba. Para llegar, debía
atravesar un gran espacio por donde circulaban
máquinas, camiones y personal. Durante su trayecto,
se cruzó con un hombre totalmente desnudo caminando
como si nada. Cuando regresó a su oficina, comentó
asombrada el incidente con sus nuevos compañeros y
éstos, entre risas, le contaron que era normal,
porque los baños donde se duchaba el personal
obrero se encontraban lejos de los camerinos donde
se cambiaban de ropa.
Lo que está lejos de ser gracioso es lo que hay
detrás de este hecho. Hay cosas que dejamos “para
después” o “porque así se hace siempre”, sin
considerar que pueden ser perjudiciales para el
desarrollo de nuestra empresa. Nuestra relación
laboral y social en general depende del respeto
hacia los demás y hacia nosotros mismos.
Suele suceder que, al empezar una compañía, no
contamos con los recursos necesarios para la
implementación ideal y debemos recurrir a
adaptaciones ingeniosas con lo que tenemos. Eso es
optimizar recursos. Pero cuando estas cosas quedan
como parte de lo normal y no se corrigen en el
tiempo, se convierten en vicios.
Los vicios hacen que nuestra empresa no avance
internamente, por el contrario, con el tiempo se
hacen más resistentes, contribuyendo a la
informalidad llevándonos paulatinamente a perder el
control. Si no actuamos a tiempo podemos ir
pensando en ganar plata de otra forma. Quizá como
strippers.