La fuerza de la imagen
Una amiga nos visitó y llegó con su esposo de origen asiático. No hablaba ni una palabra en español y ella hacía las veces de traductora, pues vive desde hace algunos años por ese lado del mundo.
Uno de esos días mi amiga tuvo que salir, dejando a su esposo con nosotros. No sabíamos cómo comunicarnos con él sin nuestra amiga cuando se me ocurrió hacerlo mediante imágenes conocidas.
Cogí lápiz, papel y dibujé. Así, supimos que prefería lo dulce a lo salado, que tenía sueño atrasado por el cambio horario, que pensaba visitar Macchu Picchu dentro de dos días y una serie de datos más.
Cuando queremos comunicar sobre nuestros productos o servicios estamos tentados a usar todo nuestro lenguaje técnico, pero si nuestros clientes no usan este lenguaje, estaremos hablándoles en chino o peor, en un idioma que nunca querrán aprender.
Amnistía Internacional
Cuestión de "look"

Estaba
frente al espejo terminado de vestirme cuando
Mauricio, mi sobrino de siete años, ingresó y se
quedó viéndome fijamente. Tenia serias dudas sobre
que tipo de ropa debería de usar para esta reunión.
Le pregunté cómo quería que las personas lo
recordasen y de acuerdo a esto debería de usar la
ropa adecuada. Como quería ser “cool“, escogimos la
ropa que lo hacía lucir así y ensayamos su actitud.
Con una marca no es diferente. Debemos hacer un
buen estudio antes de coger el mouse. Hay que
trabajar en la personalidad de la marca para
entender cómo es y cómo debe verse, sólo entonces
sabremos cómo hacer que luzca de acuerdo a su
identidad, cómo vestirla.
De esta forma lograremos una correcta comunicación
para nuestra marca, construyendo una imagen
coherente y fuerte. Sólo entonces tendremos éxito.
Igual que Mauricio.