Porque este no es un buen comercial

Cuando vi "Gorilas en la niebla" (Gorillas in the Mist - 1988), cambió mi modo de pensar sobre los gorilas. Hasta el momento tenía una imagen de seres con mucha fuerza física y escaso nivel intelectual. Incluso los veía como seres agresivos y que casi siempre estaban solos, atacando a cualquier ser que estuviese cerca a ellos. La película basada en la vida de Dian Fossey, una zoologa que viaja al África para estudiar la vida de los gorilas en las montañas. Ella dedica su vida para protegerlos y cuidarlos, revelando detalles de su forma de vida para que podamos conocer y respetar a estos seres.

¿Y que tiene que ver este comercial con esto? La primera imagen que vemos me remitió directamente a aquella película. Cuando terminé de ver el comercial por completo me quedó muy marcado la imagen del gorila,

Este es un buen ejemplo de lo que pasa en muchos comerciales: La idea se come al producto. ¿Y porqué pasa esto?

Los comerciales suelen tener una duración de 30 0 60 segundos. Como suelen "cortar" a series, películas o lo que sea que estemos viendo, no son muy bien recibidos. Durante la tanda comercial es muy posible que hagamos algo muy diferente a verlos. Muchos cambiamos de canal para engancharnos con alguna otra cosa. Los pocos que se quedan viendo tienen dos posibilidades: engancharse con el comercial o desestimarlo. En este punto, un buen comercial tiene un gancho potente que nos impide quitarle la vista. En este caso el gorila cumple perfectamente. Hasta aquí el comercial es perfecto. Cuando terminaos de ver el comercial nos quedamos con una impresión, buena, mala o indiferente. En nuestro caso es buena y potente. Pero es tan buena y diferente la idea que el pensar en ella nos satura todo nuestro interés y hace que nuestra memoria retenga este dato. Y aquí se demuestra que tan buena idea es para la marca: ¿recuerdas de quién es el comercial? ¿sabes que nos quiere decir? Si no podemos responder con la misma rapidez con la que recordamos el comercial, la idea no sirve. Esto sucede porque la idea central no está íntimamente desarrollada con lo que deseamos comunicar, que por supuesto incluye a la marca.

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